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Una buena noticia

30 enero 2008

Resulta que el año pasado, Promusicae, demandó a Telefónica, porque esta se negaba a dar la información privada (titular y domicilio del titular de la línea) de los internautas que usamos programas como kazaa para intercambiar archivos por la red. Ayer mientras comía y escuchaba la radio, escuché que, el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas, no le da la razón a Promusicae en su demanda contra telefónica.  😀

Según la respuesta de los jueces europeos, las leyes de la UE «no obligan a los Estados miembros a imponer […] el deber de comunicar datos personales con objeto de garantizar la protección efectiva de los derechos de autor en el marco de un procedimiento civil».

Será entonces, cada país, quien decida si obliga a las empresas que ofrecen acceso a Internet a entregar dicha información, y da la casualidad, de que en España, sólo existe esa obligación en casos excepcionales (investigación bajo mandato judicial, conductas criminales, …).

Desde aquí, me alegra decir a las asociaciones que gestionan los derechos de propiedad intelectual de empresas, artistas y creadores, como Promusicae y como la Sociedad General de Autores y Editores ($GA€), los cuales llevan años presionando a la Administración para lograr que sus asociados puedan cobrar por el uso público que se hace de sus obras, que esta vez no se han salido con la suya 😉 Ya no te tratarán como un delincuente cuanto te bajes un MP3 que no encuentras en las tiendas o que sólo quieres escuchar una vez por curiosidad.

Se me viene a la cabeza ahora, lo que David Bravo escribe en el capítulo sexto de su libro “Copia este Libro”. Es un test que intentaba demostrar que, de ser ciertas las tesis de SGAE, la descarga de Internet tendría mayor gravedad que, por ejemplo, hurtar toda una discografía original.

Leed los ejemplos siguientes porque y os sorprenderá muchas cosas:

“a. Alfonso se descarga una canción de Internet.
b. Alfonso decide que prefiere el disco original y va a El Corte Inglés a hurtarlo. Una vez allí, y para no dar dos viajes, opta por llevarse toda una discografía. La suma de lo hurtado no supera los 400 euros.

RESPUESTA:
a. La descarga de la canción sería un delito con pena de 6 meses a dos años. El hurto de la discografía en El Corte Inglés ni siquiera sería un delito sino una simple falta (art. 623.1 CP).

a. Sergio, en el pleno uso de sus facultades mentales, se descarga una canción de Malena Gracia.
b. Sergio, en un descuido de Malena Gracia, se lleva su coche devolviéndolo 40 horas después.

RESPUESTA:
a. Sería más grave la descarga. El hurto de uso de vehículo tiene menos pena a tenor del artículo 244.1 del Código Penal.

a. Ocho personas se intercambian copias de su música favorita.
b. Ocho personas participan en una riña tumultuosa utilizando medios o instrumentos que pueden poner en peligro sus vidas o su integridad física.

RESPUESTA:
a. Es menos grave participar en una pelea que participar en el intercambio de compactos. Participar en una riña tumultuosa tiene una pena de tres meses a un año (art. 154 del Código Penal) y el intercambio tendría una pena de 6 meses a 2 años (art. 270 del Código Penal). Si algún día te ves obligado a elegir entre participar en un intercambio de copias de CDs o participar en una pelea masiva, escoge siempre la segunda opción, que es obviamente menos reprobable”.

Ya podéis cerrar la boca 😉

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